Verduras de raíz asadas
Para asar verduras de raíz, corte zanahoria, betabel, chirivía y cualquier otra raíz en trozos parejos, revuélvalas con aceite de oliva, sal y pimienta, y extiéndalas en una sola capa sobre una charola caliente: amontonarlas las cuece al vapor en vez de dorarlas. Ase a 220 °C de 30 a 40 minutos, revolviendo una vez, hasta que estén caramelizadas y tiernas. Ase el betabel en una esquina o charola aparte para que no tiña todo de rosa. Termine con hierbas frescas o un hilo de miel o balsámico.
Cuando entra el clima fresco y las verduras de raíz llegan dulces y firmes, una charola de raíces asadas es la guarnición que acompaña todo y casi no le pide nada. La zanahoria, el betabel y la chirivía se vuelven dulces como mermelada y doradas en un horno caliente, y todo el asunto es básicamente picar, revolver y asar.
La única regla: no amontone la charola
Esta es la diferencia entre unas verduras caramelizadas y doradas y unas pálidas y al vapor. Cuando los trozos están apretados, atrapan vapor y se guisan en su propia humedad. Extiéndalos en una sola capa con espacio entre cada pieza —use dos charolas en vez de una amontonada— y deles un horno caliente (220 °C). El espacio para respirar es todo el secreto.
Corte para una cocción pareja
Pique todo en trozos parecidos para que terminen juntos, pero recuerde que las raíces densas se cuecen más lento: corte el betabel y la chirivía un poco más chicos que la zanahoria, más blanda. Si va a mezclar algo rápido como gajos de cebolla, agréguelos a media cocción.
Que el betabel se quede en su carril
El jugo del betabel se corre y tiñe de magenta todo lo que haya en la charola. Áselo en su propia esquina o en una charola aparte y combínelo solo al final, a menos que le parezca bien la chirivía rosa (que, honestamente, se ve festiva).
Hágalas suyas
- Glaseadas: un hilo de miel o de jarabe de arce en los últimos 10 minutos.
- Ácidas: un chorro de balsámico para terminar.
- Con hierbas y ajo: dientes de ajo enteros y romero en la charola.
- Más raíces: camote, calabaza de invierno, nabo, apionabo o papas cambray, todos pertenecen aquí.
Sírvalas junto a un asado, salchichas o un tazón de granos; ponga las sobras sobre ensaladas, dentro de wraps o bajo un huevo estrellado. Son la columna humilde y confiable de una cena de otoño.
De un vistazo
Verduras de raíz asadas
Ingredientes
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Instrucciones
- Caliente el horno a 220 °C. Corte todas las verduras en trozos parejos (el betabel un poco más chico).
- Revuélvalas con el aceite, la sal, la pimienta y las hierbas. Extiéndalas en una sola capa con espacio entre las piezas; use dos charolas si hace falta.
- Mantenga el betabel en una esquina o en una charola aparte para que no manche el resto.
- Ase de 30 a 40 minutos, revolviendo una vez, hasta que estén caramelizadas y tiernas.
- Termine con hierbas frescas y un hilo de miel o de balsámico, si quiere.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no se doran mis verduras asadas?
Casi siempre por amontonarlas. Cuando los trozos se tocan, atrapan vapor y se guisan en vez de asarse. Extiéndalos en una sola capa con espacio entre cada pieza, use el horno caliente (220 °C) y no los revuelva demasiado seguido. Dos charolas son mejor que una amontonada. Una charola bien caliente y espacio para respirar son todo el secreto de unas orillas caramelizadas.
¿Las verduras tienen que ser del mismo tamaño?
Córtelas en trozos de tamaño parecido para que terminen juntas, pero tome en cuenta la densidad: las raíces duras y densas como el betabel y la chirivía tardan más, así que córtelas un poco más chicas que las zanahorias, más blandas. Si mezcla verduras muy distintas, dele ventaja en la charola a las lentas.
¿Cómo evito que el betabel tiña todo de rosa?
Ase el betabel en su propia esquina de la charola, o en una charola aparte, y revuélvalo con las demás solo al final. Si no, su jugo se corre y tiñe de magenta la chirivía y la zanahoria; bonito, pero no siempre lo que uno quiere.