El mejor pan de calabacín (húmedo, no aguado)
Para hacer pan de calabacín húmedo, ralle 2 tazas de calabacín y exprima alrededor de la mitad de su agua en un paño de cocina: conserve algo de humedad para una miga tierna, pero no tanta que el pan quede gomoso. Bata aceite, azúcar, huevos y vainilla, incorpore la harina, la canela, el bicarbonato y el calabacín, y hornee en un molde de pan a 175 °C unos 55 minutos hasta que un palillo salga limpio. Se mantiene húmedo por días y se congela bien.
Toda planta de calabacín termina produciendo el que se le pasó: ese ejemplar del tamaño del antebrazo escondido bajo una hoja. El pan de calabacín es adonde va a parar: un pan cálidamente especiado y profundamente húmedo que sabe a antojo y que, discretamente, gasta dos tazas de calabacín por horneada.
El equilibrio de la humedad
El pan de calabacín se juega en cuánta agua le deje. Las tortitas quieren el calabacín completamente seco; el pan quiere algo de humedad para una miga tierna, pero no tanta que salga gomoso y se hunda. El punto justo: rállelo, dele un apretón firme en un paño de cocina para sacar la mitad del líquido, y úselo. No hace falta salarlo.
Deje la cáscara puesta: es delgada, se ablanda por completo y aporta bonitas motitas verdes.
Un pan tierno y especiado
El aceite (no la mantequilla) lo mantiene húmedo por días. La canela y un poco de nuez moscada le dan esa calidez clásica; el azúcar mascabado profundiza el sabor. No mezcle de más una vez que entra la harina: revuelva solo hasta integrar para una miga tierna.
Está listo cuando un palillo sale limpio, alrededor de los 55 minutos. Si la superficie se dora antes de que cuaje el centro, cúbrala con papel aluminio a modo de carpa.
Hágalo suyo
- Con chispas de chocolate: el favorito de los niños; media taza incorporada.
- Con nueces: nueces de Castilla tostadas, para el crujido.
- Glaseado de limón: agregue ralladura de limón y bañe con un glaseado de limón y azúcar glas.
- En muffins: la misma masa, 20 a 22 minutos en un molde para muffins.
Rebánelo para el desayuno, métalo en la lonchera o entibie una rebanada con mantequilla. Y lo mejor: se congela de maravilla. Hornee dos panes, congele uno y saque verano del congelador en lo más crudo del invierno.
De un vistazo
El mejor pan de calabacín (húmedo, no aguado)
Ingredientes
Toca un ingrediente para marcarlo
Instrucciones
- Caliente el horno a 175 °C. Engrase y forre un molde de pan.
- Ralle el calabacín; exprima alrededor de la mitad de su líquido en un paño de cocina.
- Bata el aceite, el azúcar, los huevos y la vainilla hasta que quede liso. Incorpore el calabacín.
- Agregue la harina, las especias, el bicarbonato, el polvo de hornear y la sal; mezcle con movimientos envolventes solo hasta integrar. Incorpore las nueces o las chispas.
- Vierta en el molde y hornee 50 a 60 minutos hasta que un palillo salga limpio. Enfríe 10 minutos en el molde y luego sobre una rejilla.
Preguntas frecuentes
¿Hay que exprimirle el agua al calabacín para el pan?
En parte. A diferencia de las tortitas, aquí conviene conservar algo de humedad para un pan tierno, pero demasiada lo vuelve gomoso y lo hunde en el centro. Ralle el calabacín, dele un apretón firme en un paño de cocina para sacar más o menos la mitad del líquido, y úselo. No hace falta salarlo antes.
¿Tengo que pelar el calabacín?
No, deje la cáscara. Es delgada, se ablanda por completo al hornear y aporta motitas verdes. Solo recorte las puntas y ralle la pieza entera por el lado grueso del rallador.
¿Se puede congelar el pan de calabacín?
Sí, y es una gran manera de guardar el excedente del verano. Deje enfriar el pan por completo, envuélvalo bien y congélelo entero o en rebanadas hasta 3 meses. Descongele a temperatura ambiente. Es el destino perfecto para ese calabacín gigante que se le pasó cosechar.