Gratín de calabacín

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Para hacer gratín de calabacín, sale el calabacín rebanado y déjelo escurrir para quitarle el exceso de agua, luego acomódelo en capas en un refractario con ajo, crema o salsa de queso, y cúbralo con queso rallado y pan molido. Hornee a 190 °C hasta que burbujee y esté dorado. Salar y escurrir el calabacín antes es esencial: es muy aguado, y saltarse ese paso da un gratín caldoso en vez de uno rico y cremoso. Es estupendo para gastar el excedente de calabacín de agosto.

Cuando llega agosto y las plantas de calabacín producen más rápido de lo que nadie alcanza a comer, el gratín es su aliado. Calabaza de verano en rodajas horneada con crema, ajo y queso bajo una costra dorada y crujiente convierte un excedente de la verdura más suave que existe en una guarnición rica y acogedora que desaparece rápido. Es comida reconfortante que, de paso, vacía el cajón de las verduras.

Saque el agua primero

El calabacín es casi todo agua, y eso es lo único que puede arruinar un gratín. Sale el calabacín rebanado y déjelo escurrir de 20 a 30 minutos; después exprímalo o séquelo con papel antes de armarlo. (Asar o saltear las rodajas antes hace el mismo trabajo.) Sáltese esto y obtendrá un plato caldoso; hágalo y el gratín hornea cremoso y rico.

Crema y queso

Acomode en capas el calabacín escurrido con ajo y crema —o una bechamel ligera— y bastante queso. El gruyer es el clásico, pero el cheddar fuerte o una mezcla funcionan. Una pizca de nuez moscada levanta la crema.

Una costra dorada

Cubra con queso y pan molido con mantequilla para esa corteza crujiente y burbujeante a la que no se puede resistir. Hornee hasta que esté bien dorado.

Hágalo suyo

  • Herbáceo: tomillo, o un puñado de albahaca entre las capas.
  • Con tomate: alterne rodajas de calabacín y tomate, estilo tian.
  • Más ligero: una bechamel en vez de crema pura.
  • Más crujiente: más parmesano en la costra.

Déjelo reposar unos minutos para que cuaje, y sirva. Es la manera más acogedora y más aplaudida de enfrentar la montaña de calabacín del verano, y nadie va a adivinar cuánto acaba de comer.

De un vistazo

Gratín de calabacín

Preparación
20 min
Cocción
35 min
Total
1 h 15 min
Rinde
6 porciones

Ingredientes

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Instrucciones

  1. Rebane el calabacín, mézclelo con sal y déjelo escurrir de 20 a 30 minutos. Exprima o seque con papel.
  2. Engrase con mantequilla un refractario. Acomode el calabacín en capas con el ajo, la crema, el sazonador y casi todo el queso.
  3. Cubra con el queso restante y el pan molido mezclado con la mantequilla derretida.
  4. Hornee a 190 °C de 30 a 35 minutos, hasta que burbujee y esté dorado.
  5. Deje reposar unos minutos antes de servir para que cuaje un poco.

Preguntas frecuentes

¿Cómo evito que el gratín de calabacín quede aguado?

El calabacín es alrededor de 95 % agua, así que hay que sacarla primero. Rebane el calabacín, mézclelo con sal y déjelo reposar de 20 a 30 minutos; después exprímalo o séquelo con papel antes de armar el gratín. También puede asar o saltear las rodajas antes para evaporar humedad. Saltarse esto es la razón principal de que los gratines salgan caldosos: la versión salada y escurrida hornea rica y cremosa.

¿Puedo hacer el gratín de calabacín con anticipación?

Sí. Puede armarlo unas horas antes y refrigerarlo, y luego hornearlo cuando lo necesite (agregue unos minutos porque está frío). El gratín ya horneado también se recalienta bien al día siguiente. Como el calabacín se sala y se escurre antes, aguanta sin soltar agua. Es una guarnición práctica para adelantar cuando hay espacio en el horno.

¿Qué queso funciona mejor?

Un buen queso que funda y tenga sabor: el gruyer es el clásico y aporta un dejo a nuez, pero el cheddar fuerte, el parmesano o una mezcla funcionan bien. El parmesano en la costra de pan molido agrega crujido sabroso. Use lo que tenga: el gratín es indulgente. Una mezcla de un queso de sabor fuerte y uno que funda bien le da tanto el sabor como esa superficie dorada y burbujeante.