Macarrones con queso al horno
Para hacer macarrones con queso al horno, cueza la pasta hasta justo antes de que esté lista, haga un roux de mantequilla y harina, incorpore la leche batiendo hasta obtener una salsa tersa y luego funda bastante queso rallado fuera del fuego. Integre la pasta, cubra con más queso o con pan molido con mantequilla y hornee a 190 °C hasta que burbujee y se dore. Ralle usted mismo el queso y agréguelo fuera del fuego: el queso prerrallado y la salsa hirviendo son los que la vuelven granulosa en vez de tersa.
Los macarrones con queso al horno hechos en casa son la comida reconfortante en su punto más alto: pasta tierna ligada en una salsa de queso cremosa y con carácter, horneada bajo una costra dorada y crujiente. Están a un mundo de distancia de la caja, no son difíciles de hacer desde cero y alimentan a una mesa de cualquier edad en la noche más fría del año.
Ralle usted mismo el queso
La mejora más grande de todas: ralle el queso de un bloque, no de una bolsa. El queso prerrallado viene cubierto de almidón para que no se apelmace, y esa misma cobertura le impide fundir con suavidad: es el culpable habitual de una salsa granulosa. Un cheddar añejo y fuerte para el sabor, más un buen fundidor como gruyer o Jack, le da sabor y estiramiento a la vez.
Mantenga tersa la salsa
Haga un roux de verdad (mantequilla + harina, cocidos un minuto), incorpore batiendo la leche tibia hasta obtener una salsa sedosa y luego —esto es la clave— funda el queso fuera del fuego. Hervir la salsa con el queso dentro la hace contraerse y volverse granulosa. Calor suave, queso al final, y obtiene una salsa brillante y cremosa siempre.
Deje la pasta al dente
Hierva los macarrones justo antes de que estén tiernos: siguen cociéndose en el horno y beben salsa, así que la pasta completamente cocida termina hecha papilla.
Hágalos suyos
- Cubierta crujiente: panko con mantequilla, o queso extra para una costra toda de queso.
- Para adultos: un poco de mostaza en polvo, cayena o pimentón ahumado.
- Cargados: integre tocino crujiente, cebolla caramelizada o brócoli asado.
- Con anticipación: ármelos y refrigérelos, y luego hornéelos desde fríos con tiempo extra.
Hornéelos hasta que burbujeen en las orillas y estén bien dorados encima, y déjelos asentarse unos minutos para que la salsa se agarre. Es el gratinado del que todos repiten.
De un vistazo
Macarrones con queso al horno
Ingredientes
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Instrucciones
- Hierva los macarrones hasta justo antes de que estén tiernos (terminan en el horno). Escurra.
- Derrita la mantequilla, incorpore la harina batiendo y cueza de 1 a 2 minutos. Agregue poco a poco la leche tibia batiendo hasta obtener una salsa tersa.
- Cueza a fuego suave hasta que espese. Fuera del fuego, incorpore la mostaza, la nuez moscada, el sazón y casi todo el queso, hasta fundirlo y que quede terso.
- Integre la pasta. Extienda en un refractario enmantequillado; cubra con el queso restante y el panko con mantequilla.
- Hornee a 190 °C de 25 a 30 minutos, hasta que burbujee y se dore. Deje reposar unos minutos antes de servir.
Preguntas frecuentes
¿Qué queso da los mejores macarrones con queso?
Un cheddar añejo y fuerte es la columna del sabor, pero una mezcla funde mejor: cheddar para el sabor, más algo de fundido terso como gruyer, Monterey Jack o un poco de mozzarella para que estire. Una cucharada de parmesano rallado agrega profundidad sabrosa. Rállelo usted mismo de un bloque: el queso prerrallado viene cubierto de almidón antiapelmazante que le impide fundir con suavidad y puede volver granulosa la salsa.
¿Cómo evito que la salsa de queso quede granulosa?
Dos cosas: agregue el queso fuera del fuego y no hierva la salsa una vez que el queso está dentro. El calor alto hace que las proteínas del queso se contraigan y suelten aceite, y le deja una salsa granulosa y cortada. Haga su salsa de leche tersa y caliente, luego retírela del fuego e incorpore el queso rallado puñado por puñado hasta fundirlo. Rallar de un bloque en vez de usar prerrallado también ayuda muchísimo.
¿Puedo armarlos con anticipación?
Sí. Ármelos en el refractario, deje enfriar, tape y refrigere hasta un día antes de hornear; agregue unos minutos extra en el horno, ya que entran fríos. También puede congelarlos sin hornear. Si los va a adelantar, haga la salsa un poco más suelta de lo que le gustaría, porque la pasta sigue bebiendo salsa mientras reposa.