Muffins de manzana y canela
Para hacer muffins de manzana y canela, incorpore trozos de manzana fresca a una masa especiada sencilla, repártala en un molde para muffins, espolvoree con azúcar y canela y hornee a 190 °C unos 20 minutos hasta que suban y estén dorados. La clave para muffins tiernos es mezclar la masa solo hasta integrar: mezclar de más los vuelve duros y densos. Picar la manzana chica hace que se cueza bien y salpique cada bocado. Ideales para la lonchera y las mañanas de otoño.
Cuando los cajones de manzana se llenan en otoño, los muffins de manzana y canela son la forma más fácil y acogedora de hornear con ellas: tiernos, especiados y salpicados de trozos blandos de manzana bajo una costra crujiente de azúcar con canela. Se arman en un solo tazón, son perfectos para la lonchera y las mañanas apuradas, y el olor mientras se hornean es el otoño mismo.
No mezcle de más
La única regla para muffins tiernos: revuelva la masa solo hasta que desaparezca la harina. Unos cuantos grumos están bien. Mezclar de más desarrolla el gluten y le da muffins duros, densos y llenos de túneles. Junte lo húmedo y lo seco con mano ligera, agregue la manzana y deténgase.
Pique la manzana chica
Corte la manzana en trozos pequeños (alrededor de 1 cm) para que se ablande y se cueza en el tiempo de horneado y salpique cada bocado, en vez de quedarse crujiente o hundirse. Una manzana firme y ácida —Granny Smith, Honeycrisp, Cortland, Spy— aguanta mejor y equilibra la masa dulce.
Revuelva la manzana picada con una cucharada de la harina medida antes de incorporarla. Ese recubrimiento le da a los trozos algo a lo que agarrarse y evita que se deslicen al fondo de cada muffin: el mismo truco que mantiene los arándanos suspendidos en un pastel.
No pele si no quiere. La piel se ablanda por completo a tamaño de muffin y aporta color y algo de estructura; pelar es una preferencia de textura, no un requisito.
La cubierta de azúcar con canela
Una espolvoreada de azúcar con canela antes de hornear les da esa superficie crujiente y dulce de panadería. No se la salte.
Para copetes de verdad abombados, estilo panadería, hay un segundo truco: empiece caliente y luego baje. Métalos a un horno a 220 °C y, después de 5 minutos, bájelo a 190 °C para el resto del horneado. Ese golpe inicial hace que el leudante trabaje rápido y empuje la superficie hacia arriba antes de que cuaje la miga, que es lo que crea el copete. Un horno moderado y constante da copetes planos siempre.
Llene bien los moldes —como tres cuartos— por la misma razón. Llenarlos con timidez da muffins chicos y planos.
Cuando no sale bien
- Duros, chiclosos, llenos de túneles. Mezclados de más. Deténgase mientras todavía se vea un poco grumosa.
- Toda la manzana se fue al fondo. No se revolvió con harina, o se picó demasiado grande.
- Manzana todavía crujiente. Trozos demasiado grandes, o una variedad muy firme. El objetivo es 1 cm.
- Copetes planos. Moldes poco llenos, horno moderado constante, o polvo de hornear cansado: pierde fuerza a los seis meses de abierto.
- Húmedos por dentro. Poco horneados, o demasiada manzana. La manzana suelta agua al hornearse y una masa sobrecargada nunca cuaja del todo.
- Secos. Sobrehorneados por unos minutos. Un palillo debe salir con una miga o dos, no completamente seco.
Cómo guardarlos y congelarlos
En un recipiente hermético a temperatura ambiente, 2 días. Los muffins se ponen duros más rápido que casi cualquier otra cosa que hornee, y el refrigerador lo empeora en vez de ayudar: el frío acelera la retrogradación del almidón que los reseca.
Se congelan muy bien, hasta 3 meses, y esta es la manera correcta de hacerlos. Deje enfriar por completo, congele en una charola hasta que estén sólidos y luego embólselos. Treinta segundos en el microondas desde congelados, o toda la noche en la mesa, y quedan casi como recién hechos.
Una tanda doble es apenas más trabajo que una sencilla, y su yo futuro se lleva desayunos para un mes.
Hágalos suyos
- Con streusel: una cubierta desmoronada de mantequilla, harina y azúcar en vez del azúcar con canela.
- Agregados: nueces picadas, avena o un puñado de pasas.
- Especias: agregue nuez moscada, cardamomo o una pizca de jengibre.
- Congélelos: hornee tanda doble y congele para mañanas de agarrar y salir.
- Mantequilla avellana: derrita y dore la mantequilla primero, para una miga con más sabor a nuez.
- Con puré de manzana: cambie parte de la grasa por puré de manzana, para un muffin más ligero.
Déjelos enfriar unos minutos y cómase uno tibio. Son humildes, rápidos y utilísimos: el muffin que le saca el máximo provecho a una cosecha canadiense de manzanas.
De un vistazo
Muffins de manzana y canela
Ingredientes
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Instrucciones
- Caliente el horno a 190 °C; forre un molde para muffins. Mezcle la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato, la canela, la sal y el azúcar.
- En otro tazón bata los huevos, el aceite, la leche y la vainilla.
- Vierta lo húmedo sobre lo seco y revuelva solo hasta integrar; no mezcle de más. Incorpore la manzana.
- Reparta en el molde; espolvoree con el azúcar con canela.
- Hornee unos 20 minutos, hasta que suban y un palillo salga limpio. Deje enfriar unos minutos y desmolde.
Preguntas frecuentes
¿Qué manzanas son mejores para muffins?
Funciona mejor una manzana firme que conserve su forma y tenga algo de acidez: Granny Smith, Honeycrisp, Cortland o Spy son todas buenas opciones canadienses. Las manzanas ácidas equilibran bien la masa dulce. Píquelas bastante chicas (alrededor de 1 cm) para que se ablanden y se cuezan en el tiempo de horneado y se repartan parejo, en vez de quedarse crujientes o irse al fondo.
¿Por qué mis muffins quedaron duros o densos?
Casi siempre por mezclar de más. La masa de muffin debe revolverse solo hasta que desaparezca la harina; unos cuantos grumos están bien. Mezclar de más desarrolla el gluten y deja muffins duros, densos y llenos de túneles. Junte lo húmedo y lo seco con mano ligera, incorpore la manzana y deténgase. Un toque suave es el secreto de unos muffins tiernos y esponjados siempre.
¿Puedo congelarlos?
Sí: los muffins se congelan de maravilla, lo que los vuelve una gran horneada en tanda para loncheras y mañanas apuradas. Déjelos enfriar por completo y congélelos en una bolsa o recipiente hasta 3 meses. Descongele a temperatura ambiente o entibie brevemente en el microondas o en horno bajo. Hornee tanda doble cuando la manzana esté barata en otoño y tendrá desayunos listos toda la temporada.